
SU ORIGEN
A fecha antiquísima se remonta el origen de la profunda y ferviente devoción que el pueblo de Jarandilla, así como los pueblos comarcanos, han venido profesando a la Augusta Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Sopetrán.
Conocida de todos la tración piadosa que explica el origen y el fundamento de esta devoción tan arraigada, queremos, no obstante, recordarla, seguro de que a los hijos de este cristiano pueblo y a los devotos de la Santísima Virgen del Sopetrán ha de agradarles renovar el conocimiento de los favores por nuestra amada Virgen otorgados, nuestros antepasados de hace muchos siglos, adoptaron el acuerdo de proclamarla Madre Patrona de toda esta comarca.
¡Siempre es grato a los buenos hijos recordar las bondades y ternuras de la madre, parar repetir, a ese recuerdo, los testimonios del amor y de la gratitud! ... ¡y mucho más cuando con esas ternuras y bondades y con esos amores y gratitudes está tejida nuestra historia, formando, a la vez que nuestra gloria más legítima, la esperanza más profunda parar el porvenir! .

